-Suicidarse en jueves debe ser bonito -le dice a Mariana.
Ella sonríe y se pregunta, ignorando la referencia al jueves, cómo puede ser un suicidio bonito.
Él la mira como esperando una respuesta, y la obtiene.
-Debe ser.
La tarde se ha puesto melancólica a causa de una llovizna inesperada y fría. Ellos interrumpen la revisión interminable de documentos y notas para tomar café. El profe tiene entre sus curiosidades una Hamilton Beach con la que preparó un capuchino para Mariana (quién lo ha endulzado con cajeta) y un espresso para él (desde luego, sin azúcar). No podían faltar las pastas y la música de Satie.
Ella espera el clásico elogio al café (casi una oda), una referencia a su origen oriental (y a las cabras que se ponían a saltar como locas cuando mordían los cafetos)... una comparación al menos entre el sabor de esta mézcla colombiana y el caracolillo mexicano. "Un buen café se sirve con espuma", dijo alguna ocasión; "¡Qué buen cuerpo!", suspiró en otra. Y es que él se da un tiempo -casi litúrgico- para asomarse a la taza como si fuera un espejo de obsidiana, para dejarse envolver por los efluvios de la cafeína, para llenar los pulmones con el inconfundible aroma; pero hoy sólo alcanza a murmurar, como si le hubiera leído el pensamiento:
-Cierto. Lo importante es que sea bonito, el día es lo de menos.
2 comentarios:
profe escribe super padre, tiene publicado algún libro? bueno pues debería, me encantan los títulos de sus escritos y del contenido, puff ni hablar, saludos.
atentamente
fer meneses, alumna de 1er semestre
Gracias Fer.
Aún no hay libro publicado, pero será pronto.
Un abrazo.
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