jueves, 25 de noviembre de 2010

La tarea

-Y a todo esto, Mariana, ¿ya investigó si se suicidan más hombres que mujeres en el Metro de la ciudad de México?
-No, todavía no. Como ya casi se acaba el semestre... No es pretexto, pero los trabajos finales, mis exámenes. De hecho, la próxima semana tengo evaluación con Alatriste. ¿Lo conoce? La verdad es que su materia no me gusta y para colmo me estresa ese pinche viejo pelón... Perdón, por lo de viejo pelón, pero me pone los pelos de punta.
-Sí, lo conozco, y no es para menos.
-Pero usted...
-¿Pero yo qué?
-Si usted decidiera suicidarse en el Metro, ¿qué estación elegiría?
-No sé. Tal vez Copilco... El peso de la rutina, sabes: Antes de tener coche todos los días era lo mismo: descender en Copilco, caminar hacia la facultad y de regreso. Podría ser un buen destino final... O Balderas, ajá, con audífonos para no oír más que la voz ronca de Alex Lora recordandome que "ahí quedó embarrado mi corazón..." Y ahora que me acuerdo, por aquí debo tener el disco, déjame lo busco y la ponemos.
-Pero usted, porfesor, tan culto y oyendo al Tri. No puedo creerlo.
-Y mayores prodigios has de ver -dijo haciéndo un guiño con el ojo derecho.
-Ja ja ja. De verdad que lo oigo y no lo creo.
-¿Por qué no? Es cultura general. Es más, canta conmigo:
-Eso me gusta.
-¿Cantar?
-No. Que me hable de tú.
Él puso el disco e hizo como si tomara una guitarra eléctrica. Cerró los ojos dejándose poseer por la música y empezó: "Fué en la estación del metro Balderas... ".


Y ella lo secundó. Tocaban guitarras imaginarias el uno para la otra y viceversa. "Oye chofer, llévame donde quieras...", cantanban ahora clavándose la mirada y acercandose hasta rozar nariz con nariz. "Eeeeennn la estación del metro Balderas..." No se cansan, ahora ella toca un saxofón invisible y él la batería. Parecen dos adolescentes mariguanos y rocanrroleros. "En la estación del metro Balderas -´le cuenta él-, una bola de gente se la llevó..." Y ella le confirma: "...ahí fue donde ella... se metió al talón".
Repitieron la rola muchas veces y a todo volumen.
Cantaron y bailaron.
Hasta quedar afónicos.
Y exhaustos.
Entonces, él retomó la pregunta:
-¿Quizá en Barranca del muerto o Bellas Artes? Bellas Artes suena bien...
-Pero, no se lo tome tan en serio, profe.
-Ya sé. En Metro Acatitla, pero antes me tomo por ese tumbo un buen café.
-Pero si por ese rumbo no hay nada que valga la pena.
-Okey, okey.