Cierra la agenda y la guarda en el primer cajón izquierdo del escritorio. Ha escrito: “El Maestro y Marianita” en la última hoja. Se trata de un juego de palabras, una paráfrasis, una alusión directa al magnífico Mijaíl Afanásievich Bulgákov.
La idea le resulta graciosa.
Sonríe.
El ser humano es una fuente de afectos complicados y complejos. Es obvio -ahora- que siente algo por ella y ella algo por él. Pero ese algo no existe si no se verbaliza, ambos lo saben muy bien.
2 comentarios:
Sería interesante que lo verbalizaran... ¿qué pasaría?
Yo verbalizo
Tu verbalizas
Èl verbaliza
Ella verbaliza
Nosotros verbalizamos
Ustedes verbalizan
Ellos verbalizan
...y los demás de chismosos
Besos
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