Después de leerlo en voz alta, para tratar de encontrar el ritmo, como le ha sugerido el maestro, vuelve al primer poema y lo repite.
Self-service, lleva por título.
Le gusta. Y piensa que en estos versos hay algo parecido a un oráculo. Tal vez una revelación sobre su destino.
Entonces, toma su ipad y va directo a Goodreads para añadir una cita:
Transcribe con rapidez:
“La mano suicida escarba en la basura / y me invita a acompañarla”.
No cabe duda que pertenecen a dos generaciones completamente distintas: él subraya y copia en su libreta de notas; ella comparte contenidos en la red.
Completa el formulario, envía y copia la siguiente estrofa:
“Busca desesperadamente lo perdido: / un ojo inalterable para el mundo, / la intimidad de antes”.
Da clic en “guardar” y sonríe.Luego se pregunta qué pretende el maestro.
¿Hasta dónde será capaz de acompañarlo en su búsqueda?
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