jueves, 13 de octubre de 2011

En espera de la Nada

Abundan los momentos en que uno busca pero no encuentra, y hay otros -los menos, los ínfimos- en que la realidad se entrega generosa, explosiva y plena... Epifanía de luz que inunda; Tierra ancestral, primitiva, humus futuro; Conciencia eterea, electrizante y fugaz; Lluvia de tiempos inconjugables que aceleran hasta detenerse... Revoloteo de lo más nuestro, lo más tuyo, lo más mío. Vuelta a lo imposible: regreso a la chispa que brilló antes de la causa de Todo... Espejo pétreo de la nada. Carne de mi espíritu, Cuerpo de mi alma, ¿vale la pena aguardar el instante? ¿Vale la pena soportar el sinsentido sin otra esperanza que la mera posibilidad de su irrupción? ¿Vale la pena quedarse sólo para confirmar la absurda conclusión de la vida? ¿Vale? Yo digo que no.

jueves, 6 de octubre de 2011

Breve charla

-Entonces, ¿la diferencia entre la novela y el cuento es que -como alguien propuso- la novela nos gana por puntos y el cuento por K. O.?
-O como dijera otro, la novela se parece a la vida matrimonial mientras que el cuento tiene la breve intensidad del encuentro con un amante...
Las conversaciones de este tipo son frecuentes cuando el profesor y su asistente coinciden en la biblioteca.
-Bueno, péro debe haber alguna diferencia técnica, por ejemplo, en el cuento hay pocos participantes, pero ¿es posible una novela con sólo dos personajes?
-Ay, Mariana, ¿y para qué queremos más? Lo importante es que la tensión narrativa se mantenga hasta la última página... Lo demás es lo de menos (y le toca a los críticos, que ellos decidan si es una farsa, una novela, un cuento, una leyenda).
-Una leyenda... suena bien.