jueves, 9 de febrero de 2012

Número cinco

El maestro lee junto a la ventana poemas de Eduardo Langagne. Mariana atisba la portada de un viejo poemario. Es el número treinta de los libros del bicho (de la editorial Premia).

-¿Donde habita el cangrejo? -pregunta.

Y él levanta la voz:

Mírame ahora
me transformo en suicida...

-"Los Poemas de Sammy Mccoy"- dice tras una breve pausa, y repite:

Mírame ahora
me transformo en suicida
en un instante
todas las sogas acarician mi garganta.

Y ella, como anticipando un deja vú, lo contempla pendiente de una rama. Una hermosa jacaranda: tan voluptuosa, tan morada, tan viva y llena de flores, que en entre sus ramas la muerte no espanta...

Mírame tú
mi dulce y pálida
hasta que mis ojos se revienten
como globos que acaricia alguna brasa

Él busca sus ojos. Ella se acerca y lo abraza. Quisiera decirle que se quede, que no se vaya, que después de los cuarenta viene lo mejor; pero no puede dejar de verlo colgado de una jacaranda.