jueves, 23 de febrero de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
Palabras de Mariana IV
El mundo está lleno de lugares distintos y maravillosos; sin embargo, a veces siento que todo ocurre en el mismo sitio.
Junto al maestro he aprendido a ver la ciudad de otro modo. “La tarde está como para robarle una sonrisa”, dice y yo sé que es el momento de ir por la cámara fotográfica y caminar. Hemos recorrido a pie las calles del centro, nos hemos sentado en las bancas del parque a ver a las palomas mientras conversamos como dos grandes y viejos amigos, entramos y salimos de los cafés… Le encanta el café y no resiste los establecimientos donde tuestan y muelen el grano. “Vamos a probar”, dice y siempre sale con varias mezclas. La verdad, yo prefiero el café que prepara en la prensa francesa o en su cafetera italiana que el que nos sirven en el Italian y en Punta. “Ah, el café, Mariana… ¿Qué sería de nosotros sin el café?”, me pregunta y sonreímos. ¿Cómo decirle que antes de conocerlo yo no tomaba café? Con él he aprendido que existen variedades de semilla, que el color lo da el tueste, que para un esspreso se requiere un molido fino… Con él he aprendido que el café se toma sin azúcar… Con él también he aprendido (o eso creo) que el café es un buen pretexto para mirar a los ojos a la persona que te gusta y dejar que a cada sorbo intuya esa mezcla amorosa de deseo y ternura… Otras veces pregunta: “¿Qué habrá en el cine?” Y yo le digo que “unos amigos me recomendaron…” y antes de decir cuál él ya está buscando su saco y diciendo vamos… De nada valen los pretextos y el trabajo que me haya encomendado… después de todo, he’s the boss.
Conforme pasa el tiempo me doy cuenta que la ciudad se va llenando con una parte del maestro: la ciudad es grande y, sin embargo, a veces siento que todo sucede en la biblioteca.
jueves, 9 de febrero de 2012
Número cinco
El maestro lee junto a la ventana poemas de Eduardo Langagne. Mariana atisba la portada de un viejo poemario. Es el número treinta de los libros del bicho (de la editorial Premia).
-¿Donde habita el cangrejo? -pregunta.
Y él levanta la voz:
Mírame ahorame transformo en suicida...
-"Los Poemas de Sammy Mccoy"- dice tras una breve pausa, y repite:
Mírame ahorame transformo en suicidaen un instantetodas las sogas acarician mi garganta.
Y ella, como anticipando un deja vú, lo contempla pendiente de una rama. Una hermosa jacaranda: tan voluptuosa, tan morada, tan viva y llena de flores, que en entre sus ramas la muerte no espanta...
Mírame túmi dulce y pálidahasta que mis ojos se revientencomo globos que acaricia alguna brasa
Él busca sus ojos. Ella se acerca y lo abraza. Quisiera decirle que se quede, que no se vaya, que después de los cuarenta viene lo mejor; pero no puede dejar de verlo colgado de una jacaranda.
jueves, 2 de febrero de 2012
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